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Salvador García Soto
Salvador García Soto
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Salvador García Soto es periodista. Nació en Guadalajara Jalisco, donde cursó la licenciatura en Ciencias y Técnicas de la Comunicación en la Universidad del Valle de Atemajac. En Guadalajara colaboró en varios medios locales y en oficinas de los gobiernos estatal y federal. Fue reportero de la fuente política en El Heraldo de México y en el diario La Crónica de Hoy. Desde 1998 escribe la columna política Serpientes y Escaleras que se ha publicado en los periódicos La Crónica, El Independiente y actualmente en el Universal Gráfico. Fue director general de Crónica y ha colaborado en revistas como Vértigo y Cambio. Durante dos años fue conductor del programa Cambio y Poder que se transmite por Cadena Raza y desde noviembre 2003 colabora en W Radio como comentarista del noticiario Hoy por Hoy tercera emisión y en el programa El Weso.

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08 Agosto 2020 04:05:00
Los dos momentos en que ganó ‘El Mencho’
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Para llegar a convertirse hoy en día en la organización más violenta y poderosa del narcotráfico en México, al grado de que puede desafiar y atacar al Estado mexicano sin sufrir ninguna consecuencia, el cártel Jalisco Nueva Generación pasó por dos momentos claves en los dos últimos sexenios: el primero, en el Gobierno de Enrique Peña Nieto, donde se consolidó e incrementó su presencia en el territorio nacional y su capacidad de fuego, al grado que derribó en mayo de 2015 un helicóptero Cougar del Ejército Mexicano, con un disparo de lanzagranadas, matando a siete militares en el municipio de Villa Purificación, Jalisco; y el segundo momento fue el atentado perpetrado en contra del secretario de Seguridad Ciudadana de la CDMX, Omar García Harfuch, el 26 de junio pasado.

Entre esos dos momentos la organización de “El Mencho” pasó a convertirse en una auténtica y real amenaza para la seguridad nacional, por transgredir límites y desafiar abierta y retadoramente con acciones que ningún otro grupo del narcotráfico había intentado. En esos dos hechos, las respuestas de los presidentes en turno lo terminaron fortaleciendo y fomentando el crecimiento de la organización y la imagen de “intocable” de su líder Nemesio Oseguera.


Peña, el error de la exclusividad al ejército

El 1 de mayo de 2015 quedó muy claro que ese grupo no era ya solo una célula escindida del cártel de Sinaloa, sino que se había convertido en una organización que tenía una fuerza armada propia y capaz de atacar y tirar, con un lanzagranadas, a una aeronave militar tripulada. Hasta ahí, el combate al CJNG lo realizaban conjuntamente la Sedena, Marina y la Policía Federal, pero tras aquel ataque a los militares, el secretario de la Defensa del entonces, general Salvador Cienfuegos, le pidió al presidente Peña Nieto que le otorgara “intervención completa y exclusividad al Ejército” para enfrentar a la organización de Nemesio Oseguera. La exclusividad militar, lejos de funcionar, permitió que el grupo incrementara su presencia y su violencia en todo el territorio nacional.


La tibieza y el miedo de López Obrador

El otro error presidencial que terminó fortaleciendo aún más al cártel del “Mencho” ocurrió el 27 de junio pasado, un día después de que un comando armado de cerca de 30 sicarios intentaron ejecutar al secretario de Seguridad de la Ciudad de México en pleno Paseo de la Reforma. El mensaje del Presidente a la mañana siguiente de aquel brutal atentado a García Harfuch, no solo fue decepcionante sino muy preocupante: el Jefe del Estado mexicano claudicaba a su responsabilidad de responder a un desafío directo y altamente violento a su Gobierno cuando, en lugar de anunciar una estrategia frontal para combatir al CJNG y responder con toda la fuerza y poder del Estado, repitió su consabido discurso: “no habrá ni guerra ni pacto”.

Fue como si a AMLO le hubiera temblado una vez más la mano y el miedo lo haya hecho renunciar a su obligación de defender al Estado de la violencia criminal, tal y como lo hizo aquel 17 de octubre de 2019 cuando, invocando “razones humanitarias”, terminó por rendir al Ejército y obligarlos a doblegarse ante las amenazas del cártel de Sinaloa, entregándoles a un detenido con orden de aprehensión como Ovidio Guzmán, el hijo de Joaquín Guzmán Loera.

Del mismo tamaño que aquella penosa rendición y capitulación ante los barones del narco sinaloense, fue la nula respuesta que tuvo al intento de asesinar al Jefe de la Policía más grande de la República en pleno corazón político del país, solo que esta vez la rendición de AMLO fue ante el “señor Mencho”, como llaman sus sicarios al sanguinario capo.... Los dados mandan Serpiente. Semana negra.
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