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[Arte]

Detective Malasuerte, Tijuana con olor a pólvora

Editorial Océano reedita en un solo volumen la trilogía del personaje más conocido del escritor Hilario Peña

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Detective Malasuerte, Tijuana con olor a pólvora
Saltillo, Coah.- Hace 10 años Hilario Peña dio vida a Tomás Peralta, hombre pelirrojo, mordaz y autoproclamado feo, y nombrado por otros como el “Detective Malasuerte”, apócope que es, también, el título de la trilogía que escribió Peña desde el 2009 hasta el 2014, y que se reedita ahora bajo el sello de la editorial Océano.

La primera aparición del investigador sucedió en Malasuerte en Tijuana, en la que el lector conoce y dibuja la vida de Peralta. Después le siguió La Mujer de los Hermanos Reyna, en la que una mujer fatal llega a la ciudad fronteriza que existe bajo la custodia del detective. La trilogía se cierra con Juan Tres Dieciséis, en la que un boxeador despierta desorientado y con el cadáver de una mujer al lado, así que tendrá que apoyarse en el pelirrojo para dar con el fondo del turbio asunto que rodea su vida.

Malasuerte es descendiente de una tradición de héroes dedicados a mostrar y enfrentar a lo más vil de la sociedad, -como Philip Marlowe, de Raymond Chandler o Sam Spade, de Dashiel Hammet-. Personajes pulcros que han tenido que cambiar conforme el mundo ha evolucionado hasta conocer sus lugares grises, más allá del blanco y el negro.

Para Peña, Tomás Peralta es “un ser humano, que a pesar de estar contenido en un mundo de ficción es de carne y hueso. Los detectives más que ser metáforas son ideales que, sin embargo, deben adecuarse al tiempo actual. Ahora no puedes presentar a un detective santurrón porque el público en general se ha vuelto más avispado, ya no compra un personaje blanco o negro, sino que exige una complejidad mayor, como me gusta pensar que es Malasuerte”, comentó el autor a Zócalo en entrevista.

Es esa visión de hombre actual atrapado en la armadura de un caballero, la que permite que Peña critique y observe una época a través de los ojos de su detective. Un ser que “cae en ese arquetipo de hombre cabal que en ocasiones le permite hablar sobre cómo ha cambiado el mundo, sobre todo en su ambigüedad moral”.trópical noir

Por otra parte, personaje y ciudad son inseparables. La Tijuana de Malasuerte es sicodélica, cambiante pero reconocible. Una ciudad enfundada en la realidad que Peña conoce, pero también estructurada dentro de los elementos que el género noir le ofrece al escritor mexicano, quien busca, ante todo, la renovación de la tradición. Que inicia, en la traspolación regional de las crudas historias de asesinos, sicarios y robos a un lugar conocido, pero en un tiempo no definido.

“En la literatura policiaca, así como en los subgéneros (la fantasía, la ciencia ficción y el western), siempre está la obligación del escritor por renovarlo. Ya que no podemos hacer una novela de alguno de estos géneros sin usar las convenciones que estos nos dan, porque sino estaríamos escribiendo otra cosa. Lo que hay que hacer es usar los tropos que tienen, pero ampliando sus posibilidades a tu favor.

“El sólo hecho de tomar estas historias de detectives y mujeres fatales, y presentarlos en otros lugares que no son Los Ángeles o Nueva York, sino en ciudades como Tijuana o México es una renovación. Creo que la tropicalización de estas historias son un renovarlo, limpiarlo. Y no es algo que no sólo está permitido sino que es necesario”, detalló.

Hilario Peña nació en Mazatlán, Sinaloa pero tiene 15 años viviendo en Tijuana. Es por eso que las obras que ha escrito tienen sus raíces en la frontera mexicana. Pero también es porque es una ciudad que, por sí misma, tiene el ambiente perfecto para ser un escenario noir aunque lleno del color de los anunción de neón de los bares, el sol del desierto y las pieles blancas y morenas que habitan ahí.

Pero más allá de todo está la violencia, esa que marcan las novelas de Malasuerte y que, según Peña, no son “porque quiera llamar la atención, sino que es un reflejo de una ciudad intimidante, feroz y violenta sí, que me obligaba a enfrentarme a sobrevivir a golpes”.



OJO CRÍTICO

Los barrios bajos y las mansiones millonarias que recorre a pie el personaje de Peralta, los personajes que se cruzan en su camino y que van desde sicópatas, hasta alcaldesas, comisarios y mujeres fatales son una visión totalizadora del mundo en el que él vive y, que a su vez, le permite dar una visión oscura pero real del mundo nuestro.

Especialmente en un país como México, tan presto y cercano al crimen a gran escala. Es por eso que autores como Paco Ignacio Taibo II, o Élmer Mendoza han creado, a su vez, novelas que sirvan como un filtro para mirar esa realidad por medio de la ficción.

“La novela negra funciona de manera estupenda como herramienta de crítica social, porque nos permite conocer cosas más allá de las socialités o los círculos intelectuales de los que hablan ciertas novelas. El género de policías y detectives muestran las calles sucias, la guarida del chantajista, las mansiones de los capitalistas, el jacal de algún proletario o los lugares de peleas clandestinas. Todo eso convierte a los detectives en una especie de vigía del infierno. Esa libertad y diversidad de miradas son las que convierten al género negro en herramienta de denuncia”, concluyó el autor.


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